ROLES DEL DOCENTE Y EL ALUMNO
EL DOCENTE
es quien cuida a los
alumnos; es decir hace referencia a la persona que acompaña al estudiante, lo
guía y aconseja en su propio aprendizaje. A su vez, se puede analizar que otros
términos como: mentor, consejero, preceptor, asesor y/o facilitador, hacen
mención al término tutor.
Profundizando las
acciones vinculadas a las principales funciones del tutor/docente se abordan
los tipos de apoyo que
se pueden determinar en función al problema planteado, expresado y/o observado
en el alumno como así también de las exigencias del contexto en que se
desarrolla la formación. Por ello se citan las tipologías que identifica y
definen:
·
Apoyo conceptual: Orienta al alumno
acerca de lo que debe tener en cuenta. Éste puede desarrollarse proveyendo
estructuras que faciliten la organización de los conceptos o la información
sobre los conceptos objeto de estudio.
·
Apoyo metacognitivo: Orienta al alumno
sobre cómo razonar durante el proceso de aprendizaje. También funciona cuando
se recuerda a los alumnos que deben reflexionar sobre los objetivos perseguidos
o sobre las estrategias utilizadas para alcanzarlos.
·
Apoyo procedimental: Ayuda a utilizar
las herramientas y recursos disponibles. Algunos programas ofrecen, exigen o
permiten el uso de diferentes dispositivos. Su diversidad y complejidad pueden
abrumar o, simplemente obstaculizar el desempeño de los alumnos. Este tipo de
apoyo facilita demostraciones acerca de los procedimientos a seguir,
describiendo sus características y funciones.
·
Apoyo estratégico: Orienta acerca de
planteamientos alternativos existentes para el tratamiento de la información
disponible, dando consejo para la identificación y la selección de recursos y
para el establecimiento de relaciones entre los nuevos conocimientos y los ya
adquiridos.
El docente es quien diseña, anima,
dirige, facilita y alimenta la transmisión y la interacción. El profesor toma
decisiones antes y durante el desarrollo de la experiencia, es quien debe
facilitar el discurso para construir conocimiento habilitando la palabra del
otro para que hable sobre y con el contenido, y debe intervenir de manera
directa para guiar el aprendizaje, es decir, mantener un entorno educativo
dinámico. Los autores identifican tres elementos centrales de la presencia
docente en un un entorno de e-learning:
1) Diseño
y organización: se relacionan con la macroestructura y el proceso. Pues es
el profesor quien diseña este espacio de manera intencionada, regulada para
crear las experiencias de aprendizaje de sus alumnos, el éxito de una experiencia
de e-learning dependen en parte de la responsabilidad del docente sobre este
aspecto.
2) Facilitar
el discurso: aquí convergen el interés, el compromiso y el aprendizaje.
Tiene que ver con la responsabilidad del profesor de gestionar el discurso, guiar
la comunicación para la construcción de conocimientos. Implica aspectos
pedagógicos, interpersonales y organizativos.
3) Enseñanza
directa: va más allá de la función de promoción del debate y la
participación, abarcando la competencia del docente para presentar los
contenidos, resumir debates, identificar ideas y conceptos importantes,
diagnosticar errores de concepto, ofrecer fuentes adicionales de información,
etc. Se trata de intervenciones directas y proactivas que dan soporte a una
experiencia educativa eficaz y eficiente.
EL ALUMNO
En el proceso de aprendizaje electrónico el estudiante necesita
desarrollar la autorregulación, que consiste en la habilidad psicológica de
supervisar todas sus actividades de manera consciente lo cual le permitirá
realizar los ajustes necesarios para lograr el objetivo del aprendizaje. La
autoregulación constituye una habilidad a desarrollar o a reforzar en
propuestas educativas basadas en e-learning. Ahora bien, esta capacidad que
tiene que desarrollar el alumno requiere de un acompañamiento y orientación del
docente mediante ayudas y contribuciones.
Las fases de la autorregulación son: la
fase de planeación que consiste en conocer el objetivo que se persigue,
establecer metas a corto, mediano y largo plazo, organizar el tiempo con el que
se cuenta para realizar la tarea y establecer el procedimiento que se utilizará
para llegar al objetivo; la fase de supervisión, referente a analizar el avance
en la realización de la tarea, así como los procedimientos utilizados y en su
caso tomar la decisión de realizar ajustes al procedimiento; y finalmente la
fase de autoevaluación en la cual se analiza si se cumplió con el objetivo y se
decide si en situaciones similares se utilizaría el mismo procedimiento.
Dicha habilidad es indispensable para el
aprendizaje electrónico ya que el mismo, si bien tiene a su mano diversas
herramientas y tecnología, los aprendizajes se desarrollan de forma
independiente. De igual manera que el docente orienta y guía, los recursos TICs
están a disposición del alumno para facilitar sus procesos de construcción de
aprendizajes.
ASPECTOS DEL ALUMNO PARA EL E-LEARNING
·
Comunicación interpersonal: Permite incrementar las
situaciones de diálogo y discusión que bonifica y potencia el proceso de
aprendizaje de tipo electrónico.
·
Participación activa e interactiva: Esta capacidad se complementa con
la anterior, ya que describe el rol de la persona en ese diálogo que permite la
virtualidad, permitiendo una postura de compromiso frente a la comunicación y
la interactividad vinculada a agregar y recibir información de diferentes
fuentes.
·
Invención de trayectos y protagonismos socio
cognitivos flexibles: Los
hipertextos presentes en estos formatos de aprendizaje permiten recorridos
según el interés de la persona, generando que el aprendizaje se profundice en
cada elección que realice ante los diferentes caminos que le ofrecen los textos
electrónicos.


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